Sadia y Rani, niñas esposas

Sadia y Rani«Mi nombre es Sadia y fui una niña esposa. Ahora tengo 16 años. He vivido toda mi vida en un pequeño pueblo a las afueras de Dakha, en Bangladés. Quiero contar mi propia historia porque quiero ser parte de la lucha contra el matrimonio infantil. Me casé cuando tenía 14 años».

Cuenta que la sacaron del colegio para casarla. Su marido le dirigió las primeras palabras en la noche de bodas: «Me dijo que dejara de llorar». Sadia confía en conseguir que su hija no pase por lo que ella ha tenido que pasar y opina que la mejor manera de combatir el matrimonio forzado es informar de los riesgos que lleva aparejados, e informar sobre todo a quienes propician la práctica.«Yo podría haber muerto el día que di a luz. Nadie merece pasar por lo que experimenté. Más padres necesitan saber esto para que no casen a sus hijas antes de tiempo».

Ante la constatación de que el matrimonio forzado se le iba de las manos, Bangladés se propuso frenarlo en el 2004 con la aprobación de la ley de registros de nacimiento, que obligaba a que cada niño o niña tuviera un certificado de nacimiento, lo que permitiría evitar enlaces entre menores. El problema es que las familias falsean el documento sin problemas. Es lo que le sucedió a otra niña, Rani, obligada a casarse a los 14 años con una tarjeta de identidad falsa que le otorgaba 18. Pese a su corta edad, tuvo que asumir retos propios de mayores, como el no lograr un embarazo rápidamente:«Me siento muy estresada. He estado intentando ser madre durante siete años. Ahora, cuando estaba embarazada tenía miedo de que le pasara algo al bebé. Tenía que cumplir muchas expectativas, pero solamente tengo 18 años».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>